Trump: «Nadie estará a salvo en la América de Biden»

Washington DC estaba vacío, pero la Casa Blanca llena hasta la bandera. Donald Trump no había encontrado ninguna ciudad que le permitiera realizar un evento masivo sin mascarillas ni distancia de seguridad para coronarse con un baño de masas, así que se lo montó en la Casa del Pueblo, «devaluada hasta niveles que ni nos imaginábamos», declaró entristecido el expresidente del Partido Republicano Michael Steele.

El discurso con el que Trump aceptó la nominación para presentarse de nuevo a las elecciones presidenciales es el segundo más largo de la historia, pasado de hora y media y en línea con los mismos líderes socialistas que critica. De hecho, con la Casa Blanca convertida en su mansión y ultrajada con símbolos políticos a lo largo y ancho del South Loan, el larguísimo discurso desasociado de la realidad se parecía más al que podían dar líderes como Daniel Oertega o Nicolás Maduro, que el presidente necesita atacar para cumplir con su narrativa socialista.

Joe Biden, aseguró, es un político corrupto y débil que se deja llevar «por la izquierda radical». Un «caballo de Troja» que traerá el socialismo a EEUU, «destruirá los barrios residenciales, confiscará vuestras armas, nombrará jueces que borrarán del mapa vuestra segunda enmienda y otros derechos constitucionales» y excarcelará a 400.000 criminales «directamente en vuestros barrios». En definitiva, «destruirá la grandeza de EE UU si le dais la oportunidad», clamó.

Su plan para la pandemia no es un plan, «sino una rendición ante el virus». La prensa no podía interrumpirlo y estaba ocupada aclarando las mentiras flagrantes que lanzaba sin pudor a tanta velocidad que apabullaba. No, recordaban, no ha trabado la paz en Oriente Medio, como EE UU no tiene la tasa de mortalidad más baja del mundo civilizado por la Covid-19. Ni Biden aprueba el aborto en el noveno mes de embarazo, ni aboga por retirar los fondos a los cuerpos policiales, pero todo eso era necesario para dibujar el panorama apocalíptico con el Trump que le quiere asociar: «Si le dais el poder a Joe Biden y a la izquierda radical, harán que todas las ciudades sean como las que gobiernan los demócratas. Todas parecerán Portland. Nadie estará a salvo en América», clamó.

Su amigo y abogado Rudy Giuliani ya había pintando a un Nueva York devorada por el crimen y su hija Ivanka, una presidencia efectiva por parte de un mandatario poco convencional que, sin embargo, obtiene resultados, no todos reales. Valía el asesinato de Al-Bagdadi para su narrativa, pero no podía clamar haber acabado con dos guerras cuando en realidad hay más soldados estadounidenses destacados en la zona.

Con todo, el propio Steele, que ahora forma parte de los antiTrump del Partido, tuvo que dar a los presentadores de MNSB la mala noticia: esa escenificación, funciona. La convención del Partido Republicano encandiló a sus seguidores y no decepcionó al llevarles el espectáculo de fuegos artificiales y presidente firme que esperaban. La batalla por la Casa Blanca, que esta vez es la más importante de la historia según ambos candidatos, acaba de comenzar y no descansará hasta el 3 de noviembre.

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