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Un enfrentamiento interno bloquea el proceso de sucesión de Merkel al frente de la CDU

La sucesión de Merkel al frente de la CDU se empantana más y más, a medida que pasan los meses. La directiva ha anunciado hoy la cancelación del congreso programado para diciembre, en el que estaba previsto votar entre tres candidatos al que presentará el partido en las elecciones de 2021, y la votación queda ahora en el aire. Es cierto que la pandemia aconsejaba evitar la concentración de delegados, pero el bloqueo lo causa un enfrentamiento a gran escala entre las familias del partido. El sueño de Merkel, de dejar todo atado y bien atado, se ha convertido en una pesadilla.

La situación creada por la pandemia «no permite celebrar el congreso presencial en Stuttgart previsto para el 4 de diciembre con los habituales 1.001 delegados del partido», ha anunciado el secretario general de la CDU, Paul Ziemiak. Tampoco ha prosperado la alternativa de una reunión en formato «híbrido, presencial para algunos y virtual para otros, sino que se ha optado por aplazar la reunión a principios del próximo año y en una fecha todavía indefinida», ha dicho. Pero si no hay nueva fecha o formato alternativo es porque fue imposible poner de acuerdo a los tres candidatos en una reunión de más de cinco horas de duración que tuvo lugar el domingo. «Sospechan los unos de los otros, todos creen que se les está intentando perjudicar y hay una cerrazón a tomar decisiones conjuntas que por ahora hace imposible dar el paso», comentan fuentes de la Casa Konrad Adenauer de Berlín.

Alta tensión
La todavía presidenta de la CDU, Annegret Kramp-Karrenbauer (AKK), favorita en su día de Merkel y que fue votada con gran éxito en el último congreso del partido para renunciar después por sorpresa a la candidatura electoral por las muchas críticas internas a su gestión, tenía intención de reunirse esta tarde, para acordar una fecha de congreso, con los tres aspirantes al puesto: el presidente regional de Renania del Norte-Westfalia Armin Laschet, el rival histórico de Merkel Friedrich Merz, y el exministro Norbert Röttgen. Pero la tensión entre ellos es tal que ni siquiera han aceptado mantener esa reunión. Merz, representante del ala más derechista y sin puestos en el partido, es partidario de decidir la cuestión y cuanto antes y está convencido de que este retraso se impone con el fin de dañar sus posibilidades. Laschet, al frente del Land más afectado por la pandemia, es partidario de un largo aplazamiento. Röttgen, al que se considera sin opciones al cargo, ha mostrado interés por una decisión rápida pero también su disposición a negociar.

En las últimas semanas, Merz ha tenido mejores datos en las encuestas, debido a que la gestión del primer ministro renano al frente de la crisis del coronavirus, muy exitosa durante la primera ola, ha sido últimamente algo errática y alejada de la prudencia que propugna Merkel, lo que ha derivado en un castigo en los sondeos. Si recordamos que es congreso de la CDU debió haberse celebrado en abril y fue ya entonces retrasado por la crisis sanitaria, resulta aún más evidente que la decisión sobre la candidatura comienza a oler a podrido y que cuantos más meses deje pasar la directiva más quemados estarán todos los candidatos a favor de nuevas opciones que podrían presentarse.

Una de ellas es el ministro de Sanidad, Jens Spahn, con altas cuotas de popularidad por su gestión de la pandemia y que en su día se presentó como candidato, aunque posteriormente dio un paso atrás y entregó sus votos a Laschet, que logró convencer al joven ministro de que tiene todavía mucho tiempo por delante. También se ha escuchado insistentemente el nombre de la ministra de Agricultura, Julia Klöckner, defendida por AKK, que se empeña en que haya al menos una mujer entre los candidatos. Lo único que está claro por ahora es que Merkel no optará a la reelección en las generales previstas para septiembre u octubre de 2021, después de cuatro legislaturas consecutivas y a pesar de que su popularidad sigue en cuotas significativamente altas.

Además hay otra cuestión que podría añadir novedades al proceso de sucesión. La decisión sobre la candidatura se consensúa desde hace décadas entre la CDU y su hermana, la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), a cuyo líder, Markus Söder, se le atribuyen aspiraciones a luchar por la cancillería. Él no ha hecho declaraciones al respecto, pero los periódicos de Múnich hablan abiertamente de esa posibilidad día sí y día también desde hace semanas. En 2018, cuando pareció quedar zanjado el proceso de sucesión en el seno de la CDU, nadie se planteaba en serio tal posibilidad. Pero después de los sucesivos renuncios y aplazamientos, todo es ya posible.
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