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Un negro muere por golpes de dos guardias blancos y levanta otra ola de indignación en Brasil

A ocho días de la segunda vuelta de las elecciones municipales, el racismo vuelve a colocarse en el centro de la escena política brasileña. Un ciudadano afrobrasileño  fue molido letalmente a golpes frente a un supermercado Carrefour en la ciudad de Porto Alegre. Su muerte provocó primero indignación y tras circular las imágenes del linchamiento en las redes sociales llegaron las protestas. El caso de a João Alberto Freitas, de 40 años, involucró a dos guardias blancos, uno de ellos ex policía military tuvo lugar a pocas horas de las celebraciones del día de la Conciencia Negra. “Son muchos los casos de violencia contra cuerpos y vidas de negros que ocurren dentro de las grandes tiendas de Brasil. Este tipo de respuesta refuerza el racismo que tiene sus raíces en la sociedad brasileña y permite que los negros sean asesinados todo el tiempo“, señaló la Coalición Negra por los derechos, que agrupa a 150 organizaciones y colectivos, al tiempo que reclamó “medidas urgentes” para esclarecer el asesinato.

Freitas había ido de compras a Carrefur con su esposa. El supermercado condenó inmediatamente los hechos y anunció la ruptura del contrato con la empresa que se hacía cargo de la seguridad. La firma contaba con la participación de varios ex policías militares. El video que ha circulado a través de las redes sociales muestra cómo uno de los agresores le pega en la cara a la víctima mientras que el otro lo agarra el cuello. Ambos están detenidos, pero sus cargos son difusos a pesar de las evidencias. La delegada policial a cargo de la investigación, Roberta Bertoldo, pareció arrojar más gasolina al fuego de la furia y le dijo al diario paulista Folha que “por el momento” no es posible determinar con exactitud si el crimen perpetrado fue por motivos raciales. “Es obvio que existe racismo estructural“, señaló. No obstante, dijo que, en principio, maneja tres hipótesis: “motivo inútil, imposibilidad de defender a la víctima y la causa de la muerte por asfixia”. 

La reacción del Gobierno

En Brasil no existe el racismo. Lo digo porque viví en EEUU, y allí sí que tienen. Lo que tenemos aquí es desigualdad”, dijo el vicepresidente Hamilton Mourão, en nombre del Gobierno de ultraderecha. Pero desde la asunción de Jair Bolsonaron no han hecho más que proliferar los discursos de intolerancia. De hecho, Bolsonaro designó a Sergio Camargo como presidente de la fundación Palmares, creada hace tres décadas por el Estado para promover los valores de la cultura afrobrasileña. Y a pesar de llevarla en su sangre, como el 55% de la población, Camargo llegó a calificar al movimiento negro de “escoria maldita” y “vagabundos”.

Los números de la intolerancia

De acuerdo con el Foro Brasileño de Seguridad Pública (FBSP): casi ocho de cada 10 personas que mata la policía son negros. Su letalidad, sostiene, es 21 veces mayor a la de la fuerza de seguridad norteamericana, y se agravó a partir de 2019. “El modelo policial brasileño se guía por una profecía que siempre se cumple: la del criminal negro”, consignó por su parte la revista Piaui. Una encuesta realizada por el Grupo de Estudio sobre Violencia y Manejo de Conflictos de la Universidad Federal de São Carlos señala que, en São Paulo, los negros tienen entre 2,2 y 2,4 veces más probabilidades de ser atrapados en el acto que los blancos. Aunque constituyen el 37% de la población del estado y los blancos el 62%, los enfoques policiales no obedecen a esta proporcionalidad. “¿Los negros cometen más crímenes que los blancos? No. La explicación de esto es simple: los negros son el objetivo preferido de los interrogatorios y registros policiales. Para las corporaciones civiles y militares del país, el dicho popular prejuicioso sigue vigente: correr con blancos es de atletas, correr a un negro es correr a un ladrón”.

Amenazas de muerte

En este contexto se conocieron las amenazas de muerte que recibió por parte de grupos neonazis Ana Lúcia Martins, la primera mujer negra en ser elegida concejal del municipio de Joinville, en el estado de Santa Catarina, uno de los bastiones de la ultraderecha.

Martins pertenece al Partido de los Trabajadores (PT).  “Sabía que no sería fácil, que me enfrentaría a cierta resistencia por parte de una ciudad que ha elegido a la primera mujer negra entrada ya la segunda década del siglo XXI”, dijo la legisladora electa.

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