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Un Oriente Medio sacudido por Trump mira con cautela a Biden

Oriente Medio mira con cautela el relevo en la Casa Blanca y eso explica la tardanza en las felicitaciones desde Israel, Turquía o Arabia Saudí, cuyos líderes se han entendido de forma estrecha con Donald Trump. Quedan dos meses para que Joe Biden jure el cargo, pero la región que se va a encontrar dista mucho de la que dejó cuando era número dos de Barack Obama.

TERRITORIOS PALESTINOS. Desde Ramala confían en que el cambio ayude a retomar la relación que se rompió con Trump, cuyas decisiones a favor de Israel inhabilitaron a Estados Unidos como mediador válido en el conflicto. Nada indica que Biden vaya a trasladar de nuevo la Embajada a Tel Aviv, pero en diferentes intervenciones ha revelado que volverá a aportar fondos a la organización de la ONU que se encarga de los refugiados palestinos (UNRWA) y reabrirá la misión palestina en Estados Unidos.

«Estamos comprometidos con la solución de los dos estados y nos oponemos a los pasos unilaterales que vayan en contra de ella. También nos oponemos a la anexión y a la expansión de los asentamientos», declaró Kamala Harris en uno de los actos de campaña. La esperanza palestina contrasta con las dudas de Israel. El Estado judío no olvida el legado de Barack Obama con la resolución 2334 del Consejo de Seguridad, que afirma que las colonias «no tienen validez legal» y representan una «flagrante violación» del derecho internacional.

TURQUÍA. Erdogan y Trump desarrollaron una relación tan compleja como efectiva y en los momentos clave, pese a las diferencias, Estados Unidos respaldó a Turquía. Erdogan compró el sistema S-400 ruso, ocupó el cantón kurdo de Afrín en Siria, desplegó mercenarios en Libia, tensó la situación con Grecia en el Mediterráneo… sin que Washington moviera ficha en su contra. Biden podría endurecer la posición de su país respeto a las intervenciones militares turcas en el exterior y su cooperación con Rusia. Trump definió a Erdogan como «un jugador de ajedrez de clase mundial en la política exterior», Biden declaró a «The New York Times» en 2019 que «deberíamos tener un enfoque muy diferente con Erdogan, dejar claro que apoyamos a los líderes de la oposición». Fue precisamente Kemal Kilicdaroglu, líder del principal partido opositor, el primer líder turco en felicitarle por su victoria en las urnas.

ARABIA SAUDÍ. Mohamed Bin Salman (MBS), príncipe heredero, hombre fuerte del país y amigo personal de Trump, tardo más de 24 horas en enviar un mensaje a Biden. El futuro presidente anunció en campaña su intención de «reevaluar» los lazos con Riad, puso sobre la mesa la necesidad de aclarar asesinatos como el del periodista Jamal Khasoggi y criticó el apoyo de su país a la guerra que mantienen los saudíes en Yemen. Trump levantó un muro de seguridad alrededor de la figura de MBS y esto le ayudó a superar la crisis que provocó el asesinato y descuartizamiento de Khasoggi en su Consulado de Estambul, la detención de defensoras de los derechos de las mujeres en el reino o los excesos en Yemen.

EMIRATOS ÁRABES UNIDOS. A diferencia de turcos, israelíes o saudíes, Mohammed Bin Zayed felicitó rápidamente a Biden. El dirigente emiratí, siempre pragmático, tiene lazos en el líder demócrata desde la etapa de Obama y espera que la nueva Administración cumpla con la entrega de los cazas F35, comprados durante la etapa de Trump como parte del acuerdo de normalización de relaciones con Israel. Biden hereda los Acuerdos Abraham, la estrategia de normalización de relaciones entre el Estado judío y diferentes países árabes como EAU o Bahrein, una estrategia impulsada por Trump que supone un giro radical a la posición defendida por los países árabes en las últimas décadas.
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