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Una semana con el Xiaomi Mi 10T Pro: un puñetazo en la mesa de la gama alta: ¿vale la pena?

El catálogo de teléfonos de Xiaomi en estos momentos es un puzle de mil piezas. Hay un modelo para distintos tipos de consumidores. Cierto. Distintos rangos de precios que van desde los ciento y pocos euros hasta los ochocientos. Pero tiene tantos miembros, siglas, nombres y renombres que llegan a confundir. Uno de los últimos en hacer acto de presencia es el Mi10 T Pro, un terminal compatible con las redes 5G y un gran despliegue de potencia. ¿Está a la altura?

Lo primero que llama la atención es su diseño que destila toques premium, con bordes fabricados en metal y una apuesta por el mate perlado. Continuista pero con un elemento distintivo en su cara trasera, un enorme módulo que alberga una triple cámara al estilo de los Galaxy S20 Ultra. El problema: sin funda puede bailar en una superficie plana. La configuración, de sobra conocida: un objetivo principal que alcanza los 108 megapíxeles lo suficiente luminoso (F1.69 de apertura focal) para recuperar bien las escenas con buena iluminación.

Le acompaña un gran angular de 13 MP (apertura focal de F2.4 y 123 grados de ángulo) que no deforma en exceso y una lente macro de 5 megapíxeles (F2.4) destinada a las capturas a corta distancia. Esta última tiene un comportamiento sólido a la hora de enfocar y es muy prometedora en comparación con versiones anteriores.

En conjunto, es versátil pero no se encuentra a la misma altura que otros buques insignia de la competencia. Requiere de una buena iluminación para sacarle todo el potencial. En cuanto al vídeo, el equipo puede grabar hasta en 8K a 30 fotogramas por segundo, que no está nada mal. Pincha ligeramente en la cámara delantera, de 20 megapíxeles, que tiene un comportamiento más común.

Pros
Cámara versátil
Enorme duración de batería
Relación calidad-precio
contras
Diseño sin personalidad
Cámara frontal mejorable
Resolución y tipo de panel
Donde sí muestra un enorme potencial es en su despliegue técnico, auspiciado por una combinación de velocidad y rendimiento. La apuesta de la marca china ha sido fiarse del chip Snapdragon 865 de Qualcomm, el más potente del mercado en la gama alta, y explotar todo su pequeño universo con 8 GB de memoria RAM. Su desempeño es fantástico. Es un «cerebro» que puede con todo. Rinde bien en las tareas comunes (navegar por internet, consultar redes sociales…) y le saca mucho partido a los juegos móviles; sobre todo, gracias a su pantalla, a la que se le puede dar una de cal y una de arena, en verdad.

Una pantalla con claroscuros
Porque la pantalla tiene claroscuros. Es grande, pero nada exagerada: 6,67 pulgadas. Un tipo de panel IPS que deja algo que desear, aunque se compensa con un gran brillo (útil cuando te da el sol de manera directa) y responde bien en distintos ángulos de visión. Pero tiene una resolución Full HD+ (2.400 x 1.080 p) y resulta algo mejorable a la hora reproducir contenidos multimedia.

Ficha técnica
Pantalla
6,67 pulgadas
Resolución
2.400 x 1.080 p
Dimensiones
165,1 x 76,4 x 9,33 mm
Peso
218 gramos
Chip
Snapdragon 865
RAM
8 GB
SO
Android 10 con MIUI 12
Batería
5.000 mAh
En cambio, pone toda la carne en el asador con una tasa de refresco que alcanza los 144 Hz. Un salto notable que permite que algunas aplicaciones (no se adapta a todas ellas) aumenten la frecuencia de actualización de manera automática. Esto quiere decir que se ven menos movimientos borrosos. Es algo útil para los juegos móviles. Hay que reconocer también otro aspecto determinante que juega a su favor: tiene sonido estéreo y una gran potencia de audio.

El software, de nuevo, necesita darle una vuelta. Está basado en Android 10, que es la versión más actualizada, pero la capa de personalización (Xiaomi la llama MIUI) sigue siendo algo confusa e invasiva. Es denso y tedioso. Incluye, sin embargo, una función interesante, llamadas ventanas flotantes, que sirve para gestionar las aplicaciones, redimensionarlas y moverlas. Es intuitiva y fácil de usar.

Es algo pesado pero transmite sensación de ser resistente. Se equilibra con una enorme batería de 5.000 mAh que es otra de sus mejores aportaciones. Dura dos días sin despeinarse. Y eso es una gozada. A ello hay que sumarle un potente cargador que deja listo casi al completo el móvil en media hora. No hay «peros» aquí. Como tampoco los tiene el escáner de huellas dactilares, que ahora se ubica en el botón de inicio y que es sorprendentemente rápido. Se corona con su compatibilidad con las redes 5G.

516 euros

Reseña elaborada gracias a una unidad cedida por la marca
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