Unos cables de Bruselas revelan la desconfianza hacia Boris Johnson en las negociaciones

Puenteos, negociaciones apuradas hasta última hora para sacar ventaja, campañas negativas en la prensa… Estas son algunas de las triquiñuelas que el gobierno de Boris Johnson estaría empleando en la negociación de la futura relación del Reino Unido con la UE, según una serie de cables diplomáticos de Bruselas a los que ha tenido acceso el diario «The Guardian» y que revelan el alcance de la desconfianza de su desconfianza hacia el primer ministro británico.

Los negociadores de ambas partes abren este martes en Londres la octava ronda de conversaciones para tratar de alcanzar un acuerdo comercial y de seguridad que debería entrar en vigor una vez que termine el actual periodo de transición el próximo 31 de diciembre.

Estas rondas de negociaciones no han conseguido hasta ahora los avances esperados y el vínculo entre las partes pareció deteriorarse ayer después de que el primer ministro británico, Boris Johnson, diera un ultimátum para que Londres y Bruselas lleguen a un acuerdo para este 15 de octubre, de lo contrario el Reino Unido concretará la desconexión definitiva de la UE sin texto alguno.

Precisamente, el jefe del departamento legal del Gobierno británico, Jonathan Jones, ha presentado este martes su dimisión por la intención de Johnson de anular partes del Acuerdo de Retirada de la UE relativas a la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte, según avanzó «Financial Times». Se trata del sexto alto funcionario que dimite este año entre las crecientes tensiones entre el premier y los responsables públicos, indica el citado diario.

De la flota pesquera a la seguridad
Estos son los puntos más relevantes desvelados por el diario «The Guardian» sobre la desconfianza de la UE:

Pesca. La UE sospecha que el Reino Unido se niega a ceder en los asuntos más conflictivos, como el acceso de flota pesquera comunitaria en aguas británicas, hasta el último momento a fin de sacar la mayor ventaja de la actual negociación.

Esta estrategia, siempre según la información del Guardian, ha sido calificada por el equipo que trabaja con el negociador comunitario, Michel Barnier, de “preocupante”, debido a la complejidad de los asuntos a resolver.

«Estos puntos no serán fáciles de solventar con una simple llamada de teléfono entre los líderes», dijo una fuente de la Comisión Europea a diplomáticos del bloque comunitario.

Seguridad. La Comisión Europea teme que la ministra británica de Interior, Priti Patel, trate de puentear a Bruselas y abrir, en paralelo, negociaciones en materia de seguridad con ministros de los grandes países comunitarios en una reunión en Londres el 22 de septiembre.

Funcionarios comunitarios han pedido a esos países, que el diario no menciona, que no lleguen a ningún pacto sobre las eventuales propuestas que pueda hacer el Reino Unido en materia de seguridad.

Nuevo concepto. El Reino Unido ha introducido en las negociaciones un nuevo «concepto» sobre la pesca al calificar como «existencias prioritarias» del país las cuotas que tiene la UE en aguas británicas, dado que se trata de una de las grandes reclamaciones de los pescadores británicos mayoritariamente defensores del Brexit.

Artículos anticomunitarios. La Comisión Europea teme que el Ejecutivo de Johnson esté detrás de una serie de artículos anti-comunitarios publicados en la prensa británica, al acusar a Bruselas de intransigencia en las conversaciones sobre el acuerdo del Brexit.

Anulación de partes del Acuerdo de retirada
Las dificultades entre las partes se profundizaron este lunes al salir a la luz que el Gobierno se dispone a introducir en el Parlamento un texto de legislación que podría anular partes clave del acuerdo de retirada del Reino Unido de la UE alcanzado en 2019.

Se trata del Proyecto de Ley del Mercado Interno, que podría anular aspectos importantes del acuerdo de retirada, que despejó el camino para la salida británica de la UE el pasado 31 de enero, informa Efe.

Aunque ese proyecto aún tiene que ser aprobado por el Parlamento, contempla la posibilidad de eliminar la obligación legal sobre los subsidios estatales y las aduanas con Irlanda del Norte.

En concreto, la ley podría eliminar la obligación del Reino Unido de controlar las mercancías que pasan de Gran Bretaña a Irlanda del Norte, como parte del acuerdo para evitar una infraestructura fronteriza entre esa provincia y la República de Irlanda, a fin de no perjudicar el proceso de paz norirlandés.

Además, para evitar esos controles fronterizos en la isla de Irlanda, se acordó que la provincia británica se mantendría, hasta conseguir una solución definitiva, dentro del mercado interior comunitario, sometida a sus reglas.
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