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Violencia en las calles ante la incertidumbre del recuento

La tensa espera para proclamar un ganador en las elecciones de Estados Unidos ha provocado protestas y disturbios, con decenas de detenidos. Enardecidos por el presidente, cientos de partidarios suyos han descendido sobre los centros en que se están contando votos en ciudades como Detroit o Atlanta, al grito de «parad ya de contar». Además, la policía detuvo a decenas de personas en Seattle, Mineápolis y Portland (Oregon) en multitudinarias protestas contra el presidente y sus intentos de que dejar los resultados como está ahora, sin que se cuenten todos los votos enviados por correo.

En Mineápolis, la policía llegó a arrestar a más de 600 manifestantes que estaban marchando para cortar una autopista el miércoles por la noche en protesta por las amenazas de Trump de impugnar los resultados de las elecciones en varios estados. En Seattle, los detenidos fueron siete, sobre todo por acto de vandalismo. Y en Portland, los manifestantes rompieron escaparates de tiendas y se enfrentaron con la policía, a la que lanzaron piedras.

Fueron detenidas en esta última ciudad unas diez personas, a las que los agentes confiscaron armas de fuego, munición, navajas, chalecos antibalas y máscaras antigás. Uno de los detenidos portaba un rifle cargado, e iba vestido con atuendo militar. La gobernadora del estado, Kate Brown, ha puesto a la Guardia Nacional, fuerza de reserva, en alerta en caso de que deba intervenir. En un comunicado, la gobernadora relacionó los brotes de violencia con las dudas que el presidente ha planteado sobre la integridad del proceso electoral. «Poner en duda esta elección tiene terribles consecuencias para nuestra democracia. Creo que ahora somos una sociedad muy polarizada, y me preocupa lo que sucederá en los próximos días, semanas y meses», dijo Brown, que es demócrata.

Justo esos disturbios se producen en grandes ciudades gobernadas con demócratas que han vivido brotes de violencia durante la protesta racial del pasado verano, tras la muerte por asfixia, a manos de la policía, de George Floyd, de raza negra, tras intentar pagar en una tienda con un billete falso. El presidente Trump ha culpado a los demócratas por el caos en esas ciudades, y ha pedido a los gobernadores que movilicen a la Guardia Nacional, como hizo él en Washington, la capital federal.

Washington ha vivido también sus momentos de gran tensión estos pasados días, especialmente durante la noche del recuento, cuando hubo agresiones y varias detenciones. El presidente ha ordenado rodear la Casa Blanca de una valla a prueba de asalto, y el Servicio Secreto y otras fuerzas de seguridad rodean permanentemente el recinto, para contener el tumulto. En verano, durante el punto álgido de la protesta racial, una turba asaltó el parque ante la residencia del presidente e intentó derribar una estatua, sin éxito. Días después, Trump ordenó desalojar ese mismo parque, con gases lacrimógenos y a porrazos, para ir a tomarse una foto, Biblia en mano, ante una iglesia cuyos bajos habían sido quemados.

Aparte, ha habido estos días protestas más pequeñas en Los Ángeles, Houston, Pittsburgh y San Diego. En Nueva York, varias decenas de personas marcharon el miércoles en la Quinta Avenida, para rodear temporalmente la Torre Trump, el rascacielos de Manhattan donde vivió el presidente hasta que ganó las elecciones en 2016.

Partidarios del presidente
Paralelamente, partidarios del presidente, enardecidos por sus lamentos de que se está produciendo fraude y de que le van a robar las elecciones, se concentraron en aquellas grandes ciudades donde el recuento de votos prosigue aun días después de que cerraran las urnas, dado el gran volumen de papeletas recibidas por correo.

Hubo concentraciones convocadas por redes sociales ante edificios públicos en Phoenix, Detroit y Filadelfia. En Phoenix, la capital de Arizona, donde la distancia de Biden era mínima durante el largo recuento, un diputado republicano estatal, Paul Gosar, se dirigió a los concentrados al grito de «¡no permitamos que nos roben estas elecciones!».

En Detroit, un centenar de partidarios de Trump se reunieron fuera del centro de convenciones de la ciudad ayer por la mañana, mientras los trabajadores electorales contaban dentro los votos por adelantado. La multitud llevaba carteles con lemas como «detengan este robo» y «no a este engaño». Un pequeño grupo de contramanifestantes se reunió al otro lado de la calle, y hubo algunos momentos de tensión.
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